Inesperadamente, suceden una tras otra. Sin notificaciones, sin previsiones. Si tan solo pudiera estar en otro lugar. El bullicio no ayuda, el espacio se achica, tal vez deba buscar otra ciudad. Una en donde podamos caber. Las miradas entrecruzadas, y el cerebro que no puede procesar todo tan rápido. A veces tenemos que estar despacio. Aquietados, como una charca después de la lluvia. Las tripas que reclaman, donde está aquel inextinguible sabor de lo ineludible?
La impaciencia se acerca, las preguntas cual resorte, se disparan en tu contra. Por qué de nuevo? Todos queremos ir por el mismo camino, pero no queremos saltear los obstáculos. Inmaculada superficialidad humana, jamás fuiste tan evidente. En todos nuestros campos, en todos nuestros sentidos. Acaso podremos dirigirnos hacia las profundidades que nos elevan al infinito?
Incomodidad, resignación, no queda más por resignar, tal vez algunas partidas. Maldita vida virtual!! Desde cuando dejamos de ser realmente reales? Nuestros sueños se trasladaron a una pantalla, maldito teclado que no puede expresarlos, tal cual lo vemos en las noches, con todos esos colores y esas formas indefinibles. Donde estas planta sagrada? quiero ver en donde están aquellos errores que no condenan ni a una mosca. Inmaculadas intenciones infernales, por eso dicen, que el infierno esta lleno de buenas intenciones.
El dolor que regresa, acaso es lo único humano que nos queda? la vergüenza? la ansiedad? la ilusión? las ganas de estar siempre en un lugar distinto del que estoy. Es esta la vida? o es que también es un producto vendido cinematográficamente, para aquietarnos, para no sublevarnos. A donde conducen esos caminos? Paralelas realidades de felicidad extrema, de dolor extremo. Es esta la vida? la que vivimos día a día? o la que esperamos vivir algún día?