sábado, 29 de septiembre de 2012

No te aquietes jamás!

Tiempos difíciles, las cosas nunca están quietas, cada vez más las reacciones tardías pasan factura de lo vivido. Aumenta o disminuye? La sabiduría como siempre se nuestra inescrutable, poco discernible, nada averiguable. Algo esquiva. Pero ahí está, al menos se muestra regodeándose de su elitismo. Algún día seras mía. Entonces ya verás. Hasta entonces trato de disimular la ignorancia de lo no aprendido, y también de lo aprendido. Hablar lo menos posible es la consigna. Preguntar lo más que se pueda. Sorber cada gota que encuentre en mi camino. No son muchas, o tal vez no sean pocas, pero son. Algunos nuevos intentos verán la luz este año y espero que esa luz baste para dirigirme en medio de mis tinieblas. Aunque después de todo, tengo un basto apoyo que proviene de lo insondable. Felizmente hay cosas que no se aquietan jamás.