Nuevamente de nuevo, distanciado por la lejanía, acerco el teclado a mis manos, y estos lo acercan a mi mente. Pero aún no existe el idioma que lo puede expresar. El esperanto sigue esperando, mas vale que se siente. El tiempo no se acorta, lo que se acortan son las venas, donde quedó la sangre? Hay heridas que no quiero que sanen, y hay sangres que no quiero que se derramen. De cualquier forma, no los puedo poner en un mismo lugar; el norte y el sur serán siempre opuestos, por mas geógrafo radical que quiera ser. Por mas mapas que pueda falsificar. Por mas sistemas raros de proyecciones que pretenda construir. Las geográficas jamas irán juntas a las utm, y las grillas desterrarán las escalas. Y las distancias siempre nos golpearán. El tiempo y el espacio jamas fueron buenos amigos, y siempre nos meten en sus enredos.
Tomo el sporade abierto hace un mes, que aguardó el mismo tiempo por mi. Solo que ya no sabe tan bien.
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