Abrir la mente, la gravedad que se interpone, los pensamientos que se ordenan, la cotidianeidad que persiste, el caos que regresa, el desámino que desanima, las condenas que se repiten, las ilusiones que se realizan, la realidad que desilusiona, mi intento por tocarte, mi memoria que me lo impide.
Abrir el corazón, la oscuridad que despierta, tu sonrisa que se apaga, la luz se siniestra, el dolor que renace, la lagrima que muere, la fuerza que revive, mi voz que te reclama, tus palabras no pronunciadas, los oídos que reniegan, los labios que se muerden.
Cerrar los ojos, el techo que te proteje, la cordialidad que te inunda, el suspiro que se exhala, los errores que remuerden, tu presencia que se extraña, tu ausencia que me abraza, el cariño que prodigo, se resiente de inutil, las heridas que aguardan, la llamada que no llega, y el viaje que inicia.
Un día mas de cotidianeidad...