
No soy un hincha acérrimo, como lo fui antes. No voy todos los domingos al estadio, como alguna vez quise hacerlo. No veo todos sus partidos en el campeonato local, como lo hacía antes. Pero sigo siendo un hincha mas. Un poco desentendido de quienes son todos los jugadores, un poco desconcedor de los dimes y diretes que pululan en el Matute, un poco sin tiempo para seguirlos, pero sigo siendo un hincha mas. Mi ultima camiseta de Alianza es del 96, y todavía la del equipo alterno, una blanca con dos lineas azules en el lado izquierdo, al lado de mi corazón, está vieja, ya no la uso mas, y no me he comprado otra, pero sigo siendo un hincha más, tal vez uno especial, me duele verte perder, me haces feliz cuando ganas, pero ahi estoy, a tu lado. No compro diarios deportivos, no me leo todas webs sobre fútbol, pero te sigo cuando sacas la cara por el Perú, cuando ya no son la mitad mas uno de peruanos que te siguen sino todos. Y no solo con Alianza, sino también con los demás, con todos los que ponen el pecho peruano contra otros rivales. Soy peruano ante todo.
Mi desinterés por el fútbol empezó cuando ingresé a San Marcos, hace ya 12 años. Y renació cuando llegué a Cusco hace mas de 2 años. Es que en Cusco a diferencia de resto de ciudades por la que pasé, el futbol es algo importante, alentar al Cienciano es un deber, especialmente en la copa libertadores o la sudamericana. Fui a todos los partidos internacionales, me comí las goleadas que le hicieron Flamengo y San Lorenzo. El gusto renació y como siempre fui blanquiazul, renació también mi costumbre de seguir a Alianza en el campeonato local. Así rabié con los clásicos perdidos. De nada servía cobrarse la revancha en Arequipa.
Me escapé de mi trabajo para verlos contra Bolivar, espectando impaciente el desenlace, hasta que "Zlatan" se hizo héroe. Anoche, todos en la oficina ya acostumbrados a la noches laborales hasta muy tarde pusé el parche de inmediato "Hoy juega Alianza, así que solo hasta las 7 estoy operativo...!", entre bromas y risas aceptaron. Al final de la jornada laboral anime a todos a alentar al Perú, y así nos fuimos en mancha a un restaurante cercano, yo, rodeado de gente no veía fútbol en su vida, preguntándose ¿quien es ese negrito que corre tanto? o ¿están jugando la final de algo? grité y disfruté los 4 golazos de Alianza, en los que el "Zorrito" se hizo heroe.
El gol tempranero no me hizo dudar en que sacaríamos este partido adelante, pero si me hizo rabiar el hecho de hacer una jugada tan estúpida. Lo que no era esperado y sorprendió fue el baile que les daríamos a los pinchas, al final del partido vi a un Campeón con todas las ganas de irse, esperando que se acabe de una vez esta pesadilla, preguntándose de donde salió este Alianza inesperado, sorprendente, y sobre todo efectivo y contundente.
Quien ahora puede negarme tener el sueño de ver a Alianza en la final y alzarse con la copa luego. Si sigue jugando así, no será un sueño sino una premonición de algo inevitable; una profecía. A cumplirla entonces y Arriba Alianza carajo...!
Mi desinterés por el fútbol empezó cuando ingresé a San Marcos, hace ya 12 años. Y renació cuando llegué a Cusco hace mas de 2 años. Es que en Cusco a diferencia de resto de ciudades por la que pasé, el futbol es algo importante, alentar al Cienciano es un deber, especialmente en la copa libertadores o la sudamericana. Fui a todos los partidos internacionales, me comí las goleadas que le hicieron Flamengo y San Lorenzo. El gusto renació y como siempre fui blanquiazul, renació también mi costumbre de seguir a Alianza en el campeonato local. Así rabié con los clásicos perdidos. De nada servía cobrarse la revancha en Arequipa.
Me escapé de mi trabajo para verlos contra Bolivar, espectando impaciente el desenlace, hasta que "Zlatan" se hizo héroe. Anoche, todos en la oficina ya acostumbrados a la noches laborales hasta muy tarde pusé el parche de inmediato "Hoy juega Alianza, así que solo hasta las 7 estoy operativo...!", entre bromas y risas aceptaron. Al final de la jornada laboral anime a todos a alentar al Perú, y así nos fuimos en mancha a un restaurante cercano, yo, rodeado de gente no veía fútbol en su vida, preguntándose ¿quien es ese negrito que corre tanto? o ¿están jugando la final de algo? grité y disfruté los 4 golazos de Alianza, en los que el "Zorrito" se hizo heroe.
El gol tempranero no me hizo dudar en que sacaríamos este partido adelante, pero si me hizo rabiar el hecho de hacer una jugada tan estúpida. Lo que no era esperado y sorprendió fue el baile que les daríamos a los pinchas, al final del partido vi a un Campeón con todas las ganas de irse, esperando que se acabe de una vez esta pesadilla, preguntándose de donde salió este Alianza inesperado, sorprendente, y sobre todo efectivo y contundente.
Quien ahora puede negarme tener el sueño de ver a Alianza en la final y alzarse con la copa luego. Si sigue jugando así, no será un sueño sino una premonición de algo inevitable; una profecía. A cumplirla entonces y Arriba Alianza carajo...!
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