viernes, 2 de enero de 2009

Un "mostro" de telenovela

Antes que nada, recalco que detesto perder el tiempo frente al televisor viendo algo que no me reporte nada bueno (al menos espero que me arranque algunas sonrisas). Descarto absolutamente cualquier telenovela. Pero en estos días de fines de semana largos se ha repetido en mi casa los almuerzos “televisados”. Y en un matriarcado como es mi casa (vivo con tres mujeres); ha sido común mi derrota por el control remoto (aunque mi tele no tenga uno).

El Cholito es una novela ecuatoriana que ha tenido la mala suerte de ser transmitida en un horario poco favorable (2pm). A diferencia de Graffiti, una producción peruana en horario estelar (8pm). Las dos tratan sobre unos personajes que vienen de la pobreza. Y que tratan de sobrevivir el día a día buscando cualquier cachuelo que se les cruce tratando de lograr sus sueños.

Resultado: una novela ecuatoriana creíble e hilarante (y esto ya es bastante) y una novela peruana estúpida y para nada creíble. La ecuatoriana tiene unos personajes “pobres” bien definidos, con una sicología y comportamiento bastante coherente con su condición. Bien trabajados, profundos y bien logrados. En cambio la peruana es un insulto a la inteligencia de su teleaudiencia (si es que tienen alguna) y un constante enemigo de nuestro hígado. Personajes “pobres” que más bien parecen una reunión de “pituquitos” actuando en el grupo de confirmación de su barrio. Parecieran que los actores “acabaran” de leer sus diálogos y que ni ellos mismos se lo creen.

Según las novelas mencionadas; en Ecuador los pobres tienen unas casas de esteras o maderas, no tienen caño y se tienen que lavar en bateas, no tienen cama y tienen que dormir en viejos sillones, sus casas están divididas con tripley o viejas cortinas y su léxico es el común que todos los pobres manejan. O sea como es en realidad. En cambio en Perú parece que tenemos los pobres más afortunados ¿?. Aquí los pobres (entre ellos una enfermera que vive de cachuelos, dos homosexuales con un salón de belleza, un militar retirado que vive taxeando, un chofer de combi) tienen casas de 2 pisos y con perfectos acabados y decorados al mejor estilo que el buen gusto pueda dar. Unas cocinas bien equipadas que serían la envidia de cualquier familia a lo largo y ancho de todo nuestro territorio (incluida la mía). En fin toda una burla de la pobreza. Hasta sus delincuentes dan risa en vez de miedo.

Porque es común en nuestro país el deseo de disimular y ocultar la pobreza. Recuerdan la casa que tenia Chuiman en “mil oficios” realmente envidiable no creen? Y se trataba de una persona sin chamba que aceptaba cualquier cachuelo. Queremos esconder nuestra realidad? O la realidad de la pobreza no vende?

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